El arte paleolítico

         El arte paleolítico fue descubierto por primera vez en la Cueva de Altamira, aunque en un primer momento no se creyó tal antigüedad para las pinturas encontradas. Posteriormente, se descubrió la Cueva de Lascaux.

         El arte paleolítico puede dividirse en arte rupestre, que es el que se realiza sobre soportes inmóviles (cuevas, abrigos, paredes…) llamado también arte parietal; y en arte mobiliar o mueble, realizado sobre objetos transportables.

         Las técnicas, principalmente, usadas son:

=> Grabado: para contornos y detalles, sobre paredes o abrigos de  cuevas. Hechos con buriles, generalmente, y a base de trazo único o múltiple.
=> Pintura: la más usada, monocroma, habitualmente en tonos rojos (amarillo – marrón oscuro y violeta) y negros. Se aplicaba en seco o bien en pasta o líquido a base de algún aglutinante. Se usaba el rojo y el ocre en etapas más antiguas y negro en las más modernas.
Se solían hacer: pintura de perfiles, donde sólo se refleja el contorno del objeto representado y a trazo continuo de pintura y tampón refleja el tema mediante manchas de color. Tintas planas son  aquellas que rellenan de tinta superficies planas (contorno y el interior) las tintas pueden ser monocromas, bicromas y policromas. En el soplado se colocaban objetos sobre la pared (normalmente manos) y con algún otro objeto, se soplaba líquido o colorante.
=> Asociación de pintura y grabado
=> Escultura en bajorrelieve: eliminaban con un sistema de esculpido o grabado profundo las imperfecciones del soporte material
=> Aprovechamiento de elementos naturales: salientes, cavidades…

En el arte mobiliar o mueble la técnica más usada es el grabado, y asociada a él la tinta plana, no conociéndose la policromía. En los objetos de uso prolongado o larga duración, suelen ser objetos de creación elaborada. Bastones perforados, por ejemplo, realizados sobre asta.

         Los objetos de uso prolongado o de larga duración, suelen ser profusos de una creación más elaborada. Por ejemplo los bastones de mando, que fueron mal llamados bastones de mando. En principio se le supuso como materia prima para las azagayas. Con mucha decoración, de tipo animalístico.

         Hay también propulsores, que son una especie de varillas que en su parte posterior llevan un saliente. Son como jabalinas para dar más fuerza al lanzamiento. Fabricados en asta son magdalenienses, de tipo animalístico.

         Las espátulas son objetos planos, usados generalmente para el curtido de pieles y están decoradas con motivos geométricos. En este grupo están también las varillas.

         Los objetos de corta duración son concisos, con una decoración menos elaborada. Azagayas y arpones.

         Dentro de los objetos religiosos, tenemos estatuillas representativas, a menudo, de la figura humana, como es el caso de las Venus sobre marfil o asta, con los caracteres sexuales muy marcados.

         También están los colgantes con representaciones geométricas o de animales. Y plaquetas que son fragmentos de piedra con superficie plana sobre la que se refleja algún tipo de decoración grabada o pintada.

         En la temática del arte mueble, nos encontramos con poca importancia de la figura, animal o humana. Y poca importancia de los signos geométricos.

         Son importantes, por ejemplo, las ciervas grabadas de los omoplatos de las cuevas del Castillo y Allamesa; los bastones de mando con figuras de animales (Magdaleniense) y la figura humana grabada de hueso de Torre (Magdaleniense final)

         Dentro de la temática del arte rupestre paleolítico podemos destacar tres grupos:

=> Animalística: la mayoría de las representaciones del arte paleolítico se corresponden con animales (puede ser un motivo económico) No existe correspondencia entre animales representados y los restos de animales cazados que aparecen en los yacimientos

=>Humanas: son escasas y no son claras, no se representan los rasgos humanos con la exactitud con que se hace en el caso de los animales. Son rasgos vagos, antropomorfos. La figura femenina en el rupestre aparece en alguna ocasión. En la Península Ibérica es más frecuente la representación de la figura masculina con carácter fálico. En este apartado se puede hablar de las representaciones de manos positivas y negativas por la técnica del soplado. Suelen aparecer mutiladas (se interpreta como una señal, especie de lenguaje)

=> Representaciones abstractas: Se pueden asociar con objetos propios de la vid cotidiana. Así se habla de Escaleriformes, Laziformes, Tectiformes y Rectiformes, por ejemplo.

 

         Para la cronología, se pueden establecer diferentes criterios:

Arqueológicos:   

En relación con el arte mueble: representaciones situadas unas encima de otras. Se hacen análisis estratigráficos. Son representaciones situadas unas encima de otras
Bloques desprendidos del techo y pared: que aparecen depositados en un determinado nivel arqueológico.
Niveles de ocupación que recubren las representaciones
Cuevas cuyo acceso aparece cerrado por determinado nivel arqueológico

Estilos de representación artística:

Estilo I: Se desarrolla durante el Auriñaciense y Gravetiense antiguo. Son representaciones de cabezas de animales. Especie de símbolo, aparecen también una serie de signos abstractos, que son interpretados como símbolos de contenido sexual.
Estilo II: Se desarrolla durante el Gravetiense y los primeros momentos solutrenses y Solutrense medio en Francia y Península Ibérica, y se caracteriza por representaciones de animales con curva cérvico dorsal muy sinuosa.
Estilo III=> Durante el Solutrense y Magdaleniense inferior. Supone que se suavicen las líneas cérvico dorsales. Existe desproporción en los animales en sus partes anatómicas. Las representaciones son más detalladas.
Estilo IV=> Se subdivide en Antiguo, durante el Magdaleniense III y IV. Detalles anatómicos en animales y proporciones ajustadas a la realidad. Reciente, a lo largo del Magdaleniense V y VI. Se alcanza mayor realismo, en cuanto a proporciones anatómicas, detalles. Realismo total

2.- Arte paleolítico (Temas XVI y XVII)

         A lo largo de la evolución del hombre es muy difícil determinar cuando surgieron los primeros indicios de "arte".  Seguramente lo que existió fueron formas de danza, canto, quizá se hicieron tatuajes en el cuerpo y a lo mejor alguna decoración sobre materiales de cestería. Algunas de estas manifestaciones pudieron ser actividades lúdicas o pre-religiosas.

         Del arte paleolítico sólo conocemos sus formas parietales en las cuevas y esporádicamente al aire libre (arte rupestre) y los objetos con representaciones pintadas, grabadas o labradas sobre materiales no perecederos (arte mueble)

         Hay que recordar la existencia de prácticas funerarias ya conocidas en el Musteriense, que se perfeccionan en el Paleolítico Superior. Además de la continua aplicación del ocre rojo y de la presencia de unos ajuares, que tienen que acompañar al difunto en su viaje al más allá, alguno de estos enterramientos proporciona datos de gran interés que también hay que interpretar en relación con las actividades artísticas. Así una sepultura de Sungir (pg. 542 y 481) ha proporcionado información sobre la vestimenta del difunto. El atuendo estaba decorado con 1.500 cuentas perforadas discoidales de marfil de mamut. Llevaba también una veintena de brazaletes de marfil, un colgante de piedra trabajada y colmillos de zorro perforados.

Distribución geográfica

         Numerosas cavernas de España y Francia contienen obras del arte paleolítico. Están especialmente concentradas en las regiones del Perigor – Dordoña y los Pirineos en Francia y en el País Vasco, Cantabria y Asturias en España.

         Del arte parietal la reina de las cuevas pintadas en Francia es Lascaux. Entre pinturas y grabados contiene más de 450 figuras identificables. La representación de uros macho y hembra figuran entre las obras de mayores dimensiones del arte paleolítico. En el Pozo, hay una escena que representa un bisonte desventrado, una figura humana esquemática, un rinoceronte, dos propulsores y una azagaya. Otros lugares de Francia central son La Marche, con una gran cantidad de bloques grabados; Laussel (Dordoña) con el conocido bajorrelieve de la "Venus del cuerno"; La Font de Gaume con más de 225 figuras, alguna de ellas bícromas…

         En la Península Ibérica, el núcleo principal se encuentra en la región cantábrica. En Asturias están la Peña de Candamo con un friso grabado con representaciones de caballos, El Pindal, con un mamut y un pez sobre un total de 40 figuras; En Cantabria, la Fuente del salín, con más de una docena de manos negativas y positivas; la Cueva del Castillo, con más de 300 figuras y Altamira, con su salón de los polícromos, con 20 bisontes, una cierva, un caballo y varios signos claviformes, así como grabados y figuras en sus galerías.

         En el País Vasco, por ejemplo la Cueva de Ekain, con dos figuras de osos y un friso de caballos.

         En Guadalajara, está la cueva de Los Casares, con 118 figuras grabadas (P.e. un mamut, un rinoceronte lanudo y varios antropomorfos); en Segovia la cueva de La Griega con una serie de caballos grabados; La Pileta que tiene un centenar de figuras paleolíticas.

         Fuera de Francia y la Península Ibérica, hay unos pocos lugares con arte rupestre paleolítico en Italia (cueva de Romito, con un toro grabado y cueva de Addaura, Sicilia, que tienen también gravados)

Técnicas

         El hecho más sorprendente del arte paleolítico es que, en poco tiempo, los investigadores consiguieron un corpus iconográfico compuesto por muchos centenares de figuras zoomorfas que representaban animales extinguidos o que han emigrado de la Europa central y meridional junto con otros todavía presentes. Con muy escasas excepciones, las imágenes representadas no forman escenas.

         Las modalidades del grabado son muy variadas y van desde la fina incisión al bajorrelieve. En el arte parietal hay que distinguir en primer lugar, el que se encuentra en el interior de las cavidades, del realizado en sus bocas o en abrigos abiertos.

         En el interior de las cuevas, la naturaleza de los soportes disponibles condiciona la realización de las obras. Con cierta frecuencia se aprovechan los accidentes de la roca.

         En cuanto a la paleta, se limita a dos colores básicos: el negro (de carbón que se conserva mal y de manganeso) y el óxido de cobre o de hierro, que pueden ir desde el marrón hasta el anaranjado o el amarillo terroso, predominando el rojo. Las bicromías son mucho menos numerosas. Las denominadas policromías son el resultado de la utilización de diferentes matices y espesores.

         Respecto a las técnicas gráficas, ha sido señalada la existencia en el Paleolítico de procedimientos que todavía en la actualidad se encuentran en el arte de los pueblos primitivos y en el de los niños: un realismo intelectual y un realismo visual. El primero hace que el artista represente lo que sabe que existe, pero que no puede ver. El realismo visual corresponde a lo que comúnmente se llama naturalismo.

         Las convenciones son abundantes. Una de ellas, es la denominada M ventral, utilizada en el Magdaleniense para delimitar el pelaje del flanco de muchos animales. Nunca se representó el suelo en el sentido que nosotros lo entendemos, aunque sí fue sugerido. P.e. en los animales en posición insólita y los que sólo están representados parcialmente.

Temática principal: Animales

         Las imágenes zoomorfas constituyen el 80 por ciento del total de las representaciones paleolíticas. Sólo un grupo con tres tipos de figuras (caballos bisontes y signos) constituye el 54 por ciento de dicho repertorio.

         El animal más representado en el arte paleolítico es el caballo, muy abundante en la Europa de los grandes fríos. Hubo varios tipos de équidos, siendo el más común el tarpán (que aún vive en Mongolia). Le sigue en número de representaciones el bisonte, que debió formar grandes rebaños. Otro bóvido representado con frecuencia es el uro o toro salvaje, le siguen la cabra montés, el ciervo… Son excepcionales (aunque los hay) representaciones de mamuts (hay 150 en la cueva de Rouffignac) los osos, rinocerontes, algunos pájaros y peces.

Antropomorfos

         Las representaciones humanas son aproximadamente un 7 por ciento del total, sumando las del arte parietal y las del arte mueble. Estas dos clases corresponden a dos significados distintos. Las que son propias del interior de las cuevas contrastan con el realismo de las zoomorfas. En muchas ocasiones, con detalles animalísticos  que les dan aspecto híbrido.

         El significado de estas figuras es confuso. Es posible que se tratara de seres míticos o, con más seguridad, de hombres disfrazados de animal.

         En la mayor parte de estos dibujos, llama la atención el contraste entre la puerilidad de su dibujo y la maestría de las realizaciones zoomorfas. Cabe pensar que el artista estaba sometido a una poderosa inhibición que le impedía representar al ser humano en una forma que lo hiciera inmediatamente reconocible.

         En las figuras humanas paleolíticas coexisten realismo y esquematización. Ejemplos de lo primero hay pocos, quizá los más notables son la cueva de La Marche. Dentro del realismo tenemos un gran ejemplo en el hombre bisonte de la cueva de El Castillo. De la esquematización y la estilización hay muchos ejemplos en el arte mueble, también en el parietal: Altamira.

Venus

         Las figurillas denominadas Venus son la categoría principal de las representaciones humanas en el arte  mueble. Son pequeñas esculturas que representan mujeres desnudas, con los atributos femeninos muy pronunciados y una intencional abreviación o supresión de la cabeza y las extremidades. Su tamaño oscila entre los 5 y los 25 cm, de altura. Son de una ejecución  muy cuidada. Por lo general han sido halladas en lugares de habitación.

         Las más conocidos, entre otras son las de Willendorf (Austria) Grimaldi (Menton). Es curioso, pero en la Península Ibérica no hay Venus. Su repartición geográfica se extiende desde Francia e Italia, Europa central y oriental, hasta Siberia.

         Si se suman las Venus a las representaciones femeninas en el arte parietal y en el mueble, su número rebasa las doscientas cincuenta. Se puede hablar de que las Venus, constituyeron verdaderos "santuarios femeninos". La realidad es que el significado concreto de las Venus, es desconocido.

Manos

         Se trata de imágenes muy sugestivas que transmiten un mensaje (desconocido para nosotros) Pueden ser negativas o positivas, siendo las primeras las más abundantes.

         Se encuentran representaciones de manos en una veintena de cuevas. Un caso peculiar es el de las manos mutiladas de las cuevas de Gargas y Maltravieso. En la cueva del Pirineo francés, casi todas sus manos (190 de 200) presentan mutilaciones de los dedos. En la cueva extremeña, una treintena de manos pequeñas presentan la misma mutilación del dedo meñique. Lo que hace pensar que era la misma mano varias veces representada.

         Generalmente se pensó que eran manos mutiladas por el frío o enfermedades. Otra teoría posible es la que dice que serían manos con los dedos doblados para transmitir un mensaje (en este caso entrarían en el concepto general de signos)

Signos

         Los signos paleolíticos abarcan una gran variedad tipológica que va desde los puntos y bastoncillos hasta  las formas cuadrangulares o rectangulares. Su inventario permite establecer casi un centenar de tipos o situaciones. Están presentes en la mayoría de cuevas con arte.

         En la actualidad se definen como signos, símbolos y también ideomorfos. A. Leroi – Gourhan los repartió en sus dos categorías de masculino y femenino. Pero estas representaciones pudieron existir en momentos o espacios distintos con unos valores mitográficos diferentes.

         Estableció también una clasificación de los signos en cuatro grupos:

I.- Los signos "ligeros" aislados o en serie: puntos, bastoncillos, simples o ramificados.
II.- Los signos "plenos" cuadrangulares, en llave, tectiformes
III.- El acoplamiento de signos ligeros y de signos plenos, las "heridas" sobre figuras de animales
IV.- Casos que no parecen fortuitos en que los signos plenos están acompañados a la vez de bastoncillos y de puntos.

Manifestaciones arte mueble

         Además de pinturas y grabados, sobre losas y losetas, el arte mueble incluye las pequeñas esculturas. Objetos menores esculpidos que fueron realizados sobre materia ósea, asta o marfil, aunque también los hay en piedra.

         Los objetos de arte mueble con fechas más antiguas son los de la cueva de Vogelherd. Pertenecen al Auriñaciense: un pequeño caballo, un mamut, una cabeza de león, y una estilizada figura antropomorfa.

         Del período llamado Gravetiense de la Europa central, se conocen asimismo bastantes figuritas zoomorfas de Dolni Vestonice, por ejemplo, mamuts, osos y cabezas de rinoceronte, león y reno – todo en barro cocido – en Pavlov mamuts de marfil al igual que en Predmos.

         La pequeña plástica es también abundante en Francia: una singular pieza es la escultura en caliza que representa la cabeza de un toro almizclado. Las piezas más importantes pertenecen al Magdaleniense. Entre ellas una muy conocida es el caballo esculpido en marfil, de Lourdes. Otra pieza notable es el "caballo relinchando" De las cuevas de Isturitz (País Vasco francés) proceden casi dos centenares de figuritas fragmentadas, acaso intencionalmente (un osezno, una cabeza de caballo en ámbar, otra de caliza…)

         Muchos utensilios, sobre todo propulsores labrados sobre asta de reno, presentan magníficos relieves y esculturas en pleno bulto. Una serie muy notable es la procedente de las cuevas de Bruniquel – Montrastuc, del Magdaleniense medio: "el caballo saltando" con mucho dinamismo y que es la base de un propulsor.

         También se pueden citar: el propulsor del cabritillo de Mas d´Azil; el propulsor de los pájaros; y el de la cueva de Bédeilhac, con un cervatillo que mira su parte trasera, del Magdaleniense.

         En cuanto a los bastones perforados, ya conocidos en el Auriñaciense, sólo se complementan con relieves y figuras de bulto en algunos pocos ejemplares del Solutrense y del Magdaleniense. Por ejemplo, la pieza más completa es el "bastón de mando" con protomo de caballo, en asta de reno, hallado en Mas d´Azil.

         De la Europa renana, deben ser citados el propulsor en asta de reno de Kesslerloch – Thayngen, con una cabeza de toro almizclado y otras representaciones zoomorfas, y la varilla de hueso coronada por una estilizada cabeza de caballo de Oberkassel.

         La pequeña plástica paleolítica es escasa en la Península Ibérica, y está casi limitada a la región cantábrica. Constituye una excepción el hallazgo de una figura de glotón en relieve, de marfil, procedente de Jarama II. Es un animal característico de una época de máximo frío (Magdaleniense inferior)

Cronología y estilos

         En el Musteriense o Paleolítico medio, conocemos la existencia de unas prácticas funerarias que consisten en enterrar los muertos teñidos de ocre rojo o tendidos sobre un fondo de este color, y acompañados de algunos objetos. Esto constituye un argumento a favor de la existencia de una creencia religiosa. Es posible que en este periodo existiera un arte primitivo sobre materiales perecederos. Pero hasta nosotros sólo han llegado trazos abstractos hechos con un cierto ritmo, sin orden aparente pero que para sus autores pudieron tener algún significado y que en el Paleolítico Superior, se encuentran tanto en el arte mueble como en el parietal.

El sistema del abate H.Breuil

         Henri Breuil se esforzó en elaborar un sistema cronológico – evolutivo para el arte paleolítico, que se basaba en argumentos técnicos y estilísticos, concediendo particular importancia a la perspectiva y a las superposiciones.

         El sistema de Breuil se concretaba en dos "ciclos":

=> Ciclo auriñaco – perigordiense: empezaría con los dibujos laberínticos hechos con los desdos sobre arcilla (macaroni) entre los que se identifican las primeras representaciones animales, las manos pertenecerían a un momento antiguo de este ciclo, casi al mismo tiempo nacieron las pinturas y los grabados que culminarán en el arte de la cueva de Lascaux
=> Ciclo solútreo – magdaleniense, de menor duración, se iniciaría con la escultura, siguiéndole grabados y pinturas muy sencillos que se irían haciendo cada vez más complejos, hasta llegar a los modelados de arcilla y los polícromos de Altamira.

Estas fases se apoyaban en casos concretos de superposición o de hallazgo estratigráfico en los yacimientos.

El sistema de A. Leroi – Gourhan

         Este sistema es el que sustituye al del abate Breuil. La principal novedad es el haber fijado una secuencia evolutiva única. El sistema presenta una serie de períodos que se encadenan en cuatro estilos básicos:

=> Estilo I: comprende las obras de arte pertenecientes al Auriñaciense, con figuras sexuales realistas y animales de estilo tosco. Hasta ahora se han encontrado sólo en Abri y La Ferrassie. La técnica de incisión profunda contribuye al aspecto tosco de los grabados. El realismo de las figuras que representan sexos, no debe disimular su carácter simbólico muy elaborado.
=> Estilo II: mas abundantes que en el período anterior, las obras de arte todavía no son suficientes para establecer una precisa evolución cronológica. Este estilo se desarrolla durante el Gravetiense, y los comienzos del Solutrense. Constituye un  momento de máxima expansión del arte paleolítico desde España hasta Rusia. Es la época más rica en estatuillas humanas (Venus) y animales y en arte mueble. Tanto en el mueble como en el rupestre, coexisten una tendencia naturalista y otra de estilización. En las cuevas, pinturas y grabados se limitan a las zonas de penumbra o primeras regiones oscuras. Las figuras están construidas sobre una línea fuertemente sinuosa que representa el cuello y el dorso del animal y a ella se añaden los detalles específicos.
=> Estilo III: en él subsisten normalmente los caracteres del II servidos por una técnica mucho más perfeccionada. Se siguen construyendo las figuras a partir de la curva cérvico – dorsal. Los caballos tienen un cuerpo alargado. Las extremidades están detalladas hasta los cascos y las pezuñas. A causa de esto los cuerpos parecen tener un gran volumen. Los detalles se unen a la imagen de una forma un poco artificial. Astas, cornamentas… se presentan en diferentes perspectivas. El Estilo III cubre el Solutrense y el Magdaleniense antiguo I y II con fechas entre el 17.000  el 13.000 más o menos.
=> Estilo IV: Las características de las representaciones animales en este período tienen un contorno más próximo a la realidad fotográfica, pero con convenciones particulares, como las crines de los bisontes; astas, cornamentas y pezuñas, que están representadas por lo común en una perspectiva normal, y se van fijando las convenciones o codificaciones del modelado  mediante líneas. Por ejemplo en la M ventral de los caballos. Los signos van tomando un aire más regional En Niaux aparecen los signos con heridas (que en El Castillo son del Estilo III)

Problemática del significado

         Parece fuera de duda que este arte que persistió 20.000 años no es una mera manifestación estética. Hay unos contenidos de fondo que son el reflejo que ha llegado hasta nosotros de una concepción o idea social y seguramente religiosa.

         En el entorno del abate Breuil se fueron formando varias teorías interpretativas, como la magia propiciatoria, la de la reproducción animal y humana, la del totemiso… que él mismo aceptó como componentes de una forma primigenia de religión. Las figuras tenían que ser consideradas aisladamente. Algunas imágenes, representarían al protector de la caza y la vida.

         La interpretación de Breuil y sus colaboradores no tenía en cuenta la posible relación de las figuras entre sí y su situación topográfica en los muros de las cuevas. Éste fue el punto de partida de A. Leroi – Gourhan, que encontró que las asociaciones figurativas son intencionales, responden a tradiciones muy concretas y a la organización de las cuevas en santuarios.

         Teniendo en cuenta que casi la mitad de los animales representados son caballos o bisontes, llegó a la conclusión que debían representar dos temas acoplados o yuxtapuestos, a los que denominó A y B, mientras que a los demás animales les correspondían papeles secundarios, recibiendo siglas.

         Basándose en aquella dicotomía vio el tema completo de las representaciones naturalísticas como la "yuxtaposición, oposición, acoplamiento o asociación de un principio femenino y otro masculino. Los animales del grupo B representan lo femenino y los del grupo A lo masculino.

         Apoyándose así mismo en un inventario muy detallado, el mismo autor dividió también los signos en dos grupos: a (masculino) y b (femenino). Según él, el primer grupo demuestra una clara derivación bien de la figura de mujer o de los órganos sexuales femeninos, mientras que el segundo se podría poner en relación con los órganos sexuales masculinos. Entre unos y otros, existiría la misma relación. Además, los unos podrían ocupar el lugar de los otros, P.e. cabe que un animal sea sustituido por un signo equivalente.

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